¿Qué hay al otro lado de la zona de confort?

 

Mucho se ha escrito sobre la  zona de confort y las ventajas e inconvenientes que tiene salir de ella. Y acerca de qué hay al otro lado de la famosa zona.

Si haces una búsqueda encontrarás frases del tipo:

“Zona de confort = aparente estado de comodidad que te lleva a la muerte en vida”.  

“ La zona de confort es un hermoso lugar, pero nada crece allí”. 

“ El éxito se encuentra fuera de tu zona de confort”. 

 

Y refranes del tipo:

“Quien no arriesga no gana”.

 

Así podrías encontrar muchísimas más.

Y me parece muy bien.

Pero, ¿son ciertas?.

 

Otras en cambio te dirán:

“¿Para qué salir de tu zona de confort?, si la comodidad y seguridad están aquí”.

«¿Por qué arriesgarse a perder lo ya conseguido?”.

“No sabes donde te estás metiendo”.

 

Y por supuesto refranes del tipo:

“Más vale pájaro en mano que ciento volando”. 

“Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer».

 

Y estas. ¿Qué hay de cierto en estas otras expresiones?.

 

 

Entonces qué hacemos, ¿salimos o no salimos de la zona de confort?

 

Hace poco leí la opinión de un señor que decía que estaba harto de ver como algunos impulsaban a la gente a salir de su zona de confort cuando ellos mismos no eran capaces de hacerlo.

Genial, me parece una opinión muy respetable, incluso puedo llegar a estar de acuerdo con él. 

A continuación añadió que estaba harto de ver como los coaches animaban a sus clientes a salir de su zona de confort.

Sigo respetando su opinión , pero no la comparto.

Un Coach profesional, un buen Coach no aconseja, no indica el camino a seguir, ni las acciones a llevar a cabo. En todo caso estas son funciones propias de un mentor, un consejero… No de un Coach.

El ánimo o motivación, surgen del propio cliente una vez ha tomado conciencia de quién es, qué desea hacer con su vida, cómo hacerlo, cuando…. Y decide por voluntad propia responsabilizarse de sus actos y pasar a la acción con aquello que él mismo considera oportuno.

Un buen Coach no te dirá que salgas de tu zona de confort, tampoco que te quedes en ella.

 Así que mi respuesta a la pregunta ¿salgo o no salgo de mi zona de confort? es esta: Haz lo que te de la gana, lo que te apetezca, lo que creas más conveniente… Pero sobre todo decide de un modo Consciente. 

Lo que sí voy a hacer es compartir contigo mis reflexiones al respecto, como siempre estaré encantada de leer las tuyas si te apetece compartirlas al final del post.

 

 

La zona de confort no es una zona, es un estado.

 

No existe una zona de confort como tal, no hay una linea que delimite donde empieza una zona o termina otra. Eres tú quien decide donde y ante que situaciones se siente cómodo y seguro y ante cuales no. 

Las definiciones de zona de confort apuntan en esa dirección. Hablan de un estado rutinario, sin sobresaltos ni riesgos de aparente seguridad y comodidad. 

Bajo mi punto de vista la zona de confort es una interpretación de nuestra mente. 

Y digo una interpretación porque la realidad es que en esta vida no hay nada seguro. Excepto que todos tenemos una fecha de caducidad. Y tarde o temprano abandonamos este mundo. 

Así que eres tú quien decide que entiende por seguro y cómodo y donde empieza y termina esa seguridad y comodidad. 

En definitiva no hay una linea que marque donde empieza o termina tu seguridad o comodidad, hay una sensación de sentirte cómodo o inseguro ante determinadas situaciones. 

Y la gestión de tus emociones y sensaciones sí depende de ti. Tienes el poder sobre tu estado.

Pero para no liarte más seguiré refiriéndome a ella como zona de confort a lo largo del post. Más adelante retomaré este punto. 

 

 

No tengo porque salir de mi zona de confort. Estoy a gusto en ella

 

A veces tu queridísima zona de confort te pega la patada en el culo. ¡Y que patada!

A la orden del día están los despidos, por ejemplo.

-Pero ¿cómo es posible que me despidan?, ¡si estaba fijo! 

O las rupturas sentimentales, o la pérdida de un ser querido, o la amputación de una pierna.

Damos por sentado que lo que ha estado ahí, va a permanecer ahí. A no ser que decidamos lo contrario. Y eso no es cierto.

Lo cierto es que poquísimas cosas de las que creemos poseer son nuestras. No dependen de nosotros. No enteramente. 

 

 

Si salgo de mi zona de confort no podré volver a ella 

 

Son muchas las personas que confunde salir con abandonar. O lo que es peor, lo asocian con una pérdida de identidad. 

No hay porque abandonar nada, ni dejar de ser nada.

Piensa más bien en ampliar.

Y no pienses en ampliar tu zona de confort, piensa en ampliar quien eres… en ampliar tus recursos propios como persona, como profesional. 

Y volver a tomar recursos de tu zona de confort cuando te de la gana y así lo creas oportuno.

Te pondré un ejemplo:

Imagina que eres farmacéutico y te despiden de la farmacia donde trabajas. O decides dejarla porque te apetece ser bombero.

Abandonas tu zona de confort  y dejas tu estabilidad en la farmacia para ser bombero, algo a lo que no te has dedicado en la vida, y te lanzas a lo desconocido. Y realizas tu sueño de ser bombero.

Pasado un tiempo te das cuenta que eso de ser bombero no es lo tuyo. (Todos somos libres de poder cambiar de idea).

Ayyy… Con lo que te gustaba a ti ser farmacéutico…

Aquí viene lo bueno.

Tú sigues siendo farmacéutico. ¡Todo este tiempo los has sido!

Quizá la farmacia en la que trabajabas ya no exista, o no quieran volver a contratarte. 

Siempre puedes trabajar para otra farmacia, o incluso abrir la tuya propia. Porque eres farmacéutico. ¡Nunca has dejado de serlo!. 

 Lo mejor de todo es que además también eres bombero ; ).

¿Has ampliado tu zona de confort?. ¿Y tus recursos?. ¿Has crecido a nivel personal y profesional?.

Puedes volver al punto de partida a recoger los recursos que necesites, o a empezar de cero, o no volver. Pero no se esfuma nada, no desaparece. Tu identidad se transforma, crece, al igual que tus recursos. Siguen ahí, ahora incluso  ampliados. 

No has perdido nada. 

Bueno sí, tu empleo en la farmacia, pero si querías salir de allí es porque muy confortable no era ¿no?.

Llegados a este punto te invito a que te plantees la siguiente pregunta:

 

 

¿De verdad es tan confortable?

 

NO

A día de hoy no conozco a nadie que esté totalmente a gusto con su vida. Y ojo que digo totalmente.

Y mira que no me gusta generalizar, pero todos queremos mejorar algo, o cambiar algo o deshacernos de algo…

Si la zona de confort es aquella donde te encuentras cómodo y seguro no tiene sentido decir que estás cómodo cuando hay cosas que te gustaría cambiar. 

Si las quieres cambiar es porque no acaban de gustarte, y si no estás a gusto no estás cómodo. 

Te pongo un ejemplo:

Si te pido que me digas que hay en tu zona de confort probablemente me digas que un trabajo estable, o una casa propia, o una pareja maravillosa y unos hijitos divinos…

 

Analicemos por ejemplo tu trabajo:

¿Te gusta tu jefe?,¿Y tus compañeros?

¿Estás conforme con lo que ganas o te gustaría ganara más?

¿Te gustaría ampliar tu vacaciones o te va bien así?

¿Y trabajar desde casa con tus propios horarios?

 

O tu casa:

¿Te gustaría vivir en una casa mas grande? 

¿O mas cerca del campo o del mar?

¿Con garaje quizá?

 

O tu familia:

¿Se han convertido tus hijitos divinos en adolescentes imposibles?

¿Pasas todo el tiempo que te gustaría con tu pareja?

O por el contrario no te apetece ni verla… 

 

¿Hasta qué punto es  la zona de confort tan confortable?

Una cosa es lo conocido, lo rutinario, lo que das por sentado y seguro y crees tener bajo control y otra cosa es lo verdaderamente cómodo y seguro que realmente es.

Una cosa es conformarse con lo ya conocido y otra muy distinta es ser feliz con esa conformidad.

Bajo mi punto de vista, si no hay coherencia entre lo que quieres ser y hacer con tu vida y lo que eres  o haces realmente con ella  no serás feliz.

Que levante la mano quien se sienta cómodo y seguro sintiéndose infeliz. 

¿Y segura?. ¿Es segura la zona de confort?

Pufff…  Te invito a que desarrolles esta respuesta por tu cuenta, a mi me da la risa. 

Volvamos a la pregunta que da título a este post

 

 

Entonces… ¿Qué hay al otro lado de la zona de confort?

 

Los expertos en la materia parecen coincidir en que tras la zona de confort se encuentra la zona de aprendizaje. 

Si sales de la rutina y haces cosas diferentes , aprendes cosas diferentes. Y por lo tanto creces. 

¡Mira que bien!. 

Sin ser experta en la materia estoy solo en parte de acuerdo con esto. Y digo solo en parte  porque por una parte pienso que ampliar tus conocimientos hace que se amplíe tu zona de confort y por otra pienso que aunque no te muevas de ella también los ampliaras. 

No tienes porque cambiar de pareja para que ésta te sorprenda con algo diferente, o aprendas algo de tus hijos. O caigas de repente en lo bonita que entra la luz del atardecer por la ventana del salón de tu casa, y te pares a reflexionar sobre su orientación. 

Te aseguro que aunque decidas no mover ficha la vida se encargará de regalarte lecciones. Y sin mover el culo de la famosa zona estarás creciendo y aprendiendo, tanto si te gusta como si no. 

La siguiente zona a la que se hace referencia es a la zona de pánico. 

O la zona de los miedos, las inseguridades y las dudas. 

Vas a fallar… va a ser terrible… no salgas… 

Cuando decides no salir de tu zona de confort, y llegas a la conclusión de que no cambiar de trabajo (pese a que lo odias) es la mejor opción, porque claro está; “mas vale lo malo conocido que lo bueno por conocer» y esas cosas, te llama tu jefe y te dice que estás de patitas en la calle tras 20 años en la empresa….

No se si google me va a penalizar por la expresión, pero lo que te dan son las “cagaleras de la muerte”… seguidas de una expresión de gilipollas y de un miedo paralizante que se apodera de todo tu ser. 

Por supuesto han venido ellos solitos a tu zona de confort sin avisar y sin invitación previa. Tu no has movido un dedo. De repente se cuela el señor pánico en casa. 

Por favor que los expertos me expliquen donde empieza una zona y termina la otra. 

Porque no se tú, pero yo tengo sigo teniendo miedo, y muchísimas dudas, pese a mi trabajo “fijo”, mi pareja “estable”, y mi formación continua. 

Ahhh y llega mi favorita, la zona Mágica. 

Donde todo puede suceder. Donde los sueños se cumplen … y los unicornios se acercan a comer de tu mano. 

Que siiii… en serio!! ,¡que ésta es la mía!.

!!Esta es mi zona!!

¡¡¡Donde todo es posible!!! ¡¡Me encanta!!

Los expertos se empeñan en llamarla zona mágica, pero a mi personalmente me gusta más llamarla VIDA.

Y te diré cual es MI fórmula  para pulular alegremente por ella. 

 

 

AQUÍ ESTÁ LA CLAVE

 

 

Dejar de pensar en zonas y pensar en términos de estados y actitudes

Si piensas en zonas; zona de confort, de aprendizaje, de magia… tú mismo las delimitas, en torno a ti. Unas empiezan y terminan aquí y otras empiezan y terminan allá.

Le lanzas a tu cerebro el mensaje de que hay unas zonas que te rodean, en ellas suceden cosas que TE afectan, y tú eres capaz de controlar o enfrentar ESAS COSAS o no. Las cosas TE suceden y tu tienes que hacer algo con ELLAS. 

Por el contrario si piensas en términos de estado;  estoy a gusto con esta situación o no, estoy aprendiendo, me siento seguro o inseguro… La cosa cambia, ¡y mucho!.

Verás que a tu alrededor suceden cosas, pero no tienes porque hacer nada con ellas. Ahora piensas en hacer algo CON RESPECTO A TI para después hacer lo que te de la gana con ESAS COSAS, pero del modo que más te convenga. Consciente.

Puedes analizar cómo estas te afectan y te hacen sentir de un modo u otro, y que actitud tomar al respecto. Cierto que tal vez no puedas tener el control sobre esas cosas o tal vez sí. Pero sí puedes tener el control sobre ti, y decidir libremente que comportamiento deseas mantener al respecto que te encamine a sentirte lo más cómodo, seguro y feliz posible. 

Si no piensas en términos de zona no hay un principio ni un fin.

Todo se expande.

Y puedes crecer sin sentirte limitado. Ahora el foco está puesto en ti, de modo que puedas mejorar aquello que necesites para enfrentar aquellas cosas que te hacen sentir inseguro, incapaz… o decidir de qué modo y qué necesitas para acercarte a aquello que te hace sentir cómodo y feliz.  

De este modo LAS COSAS, las situaciones, no tienen poder sobre ti. En cambio tú si tienes el poder de analizar de que manera te afectan las situaciones y el entorno y el poder de decidir cómo quieres sentirte al respecto y que actitud necesitas desarrollar para conseguirlo.  

 

Manteniendo una actitud proactiva… (no te pierdas el post sobre proactividad )

Para saber gestionar esos estados de miedo, de duda e inseguridad. 

Siendo un  inconformista dispuesto a mejorar y cambiar aquello que no es coherente con tu interior, y con quién realmente quieres ser. El modo en que quieres vivir. Ejercitando un autoliderazgo efectivo.

Dispuesto a orientar el aprendizaje hacia objetivos propios, de un modo consciente, sabiendo gestionar recursos, conociéndolos y rescatándolos cuando sea necesario. 

Disfrutando y dando gracias por lo ya conocido y expectante y entusiasmado por lo que queda por conocer.  

Ahhh, es entonces cuando pululas tranquilamente por la vida, por todas sus mal llamadas zonas y creces y creces.

Y cuanto más creces más seguro y mas cómodo te sientes. Y mas amplias tu nivel de conciencia, y eres más capaz de ampliar tu mundo, por encima de toda zona. 

Pero claro, esta es mi fórmula, mi mapa, mi modo de ver las cosas. 

¿Te apetece encontrar tu fórmula?

Te invito a aportar tu propia visión en los comentarios.

¿Qué es para ti la zona de confort?

¿Quieres salir de ella?

¿Para qué?

¿Qué crees que hay al otro lado?

 

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