Se denomina neurociencia a la especialidad científica que se dedica al estudio del sistema nervioso de un modo integral. Es decir, tiene en cuenta su estructura, sus funciones, patologías, bases moleculares y otros muchos aspectos.

 

En muchas ocasiones nos referimos a neurociencias en plural, ya que son muchos los campos de análisis y estudio que se pueden abordar desde ellas.

Por ejemplo:

 

La neuroanatomía se dedica al estudio de la anatomía del sistema nervioso.

Gracias a ella sabemos por ejemplo, que partes componen el sistema nervioso, su estructura y organización y cuáles de estas partes  se encargan de desarrollar diferentes funciones. 

La conducta, la atención, los pensamientos, la personalidad y el habla son procesados y regulados en los lóbulos frontales del cerebro. Esta zona del cerebro está muy involucrada en las llamadas funciones ejecutivas, asociadas a la cognición. 

La memoria, el lenguaje, el reconocimiento, la afectividad y la percepción auditiva y tareas visuales complejas como el reconocimiento de caras en los lóbulos temporales. 

Los lóbulos parietales integran la información sensorial y sensitiva del cuerpo. Es el área de integración por donde pasa gran parte de la información del resto de regiones cerebrales. Procesa la  información simbólica y numérica, esto último básico para realizar operaciones matemáticas por ejemplo. 

Y así un sinfín de funciones dependiendo de las distintas regiones. 

 

La neurolingüística se encarga de estudiar los mecanismos del cerebro que facilitan el conocimiento, la comprensión y la adquisición del lenguaje, ya sea hablado o escrito.

 

La neurociencia clínica es utilizada por neurólogos y psicólogos para explorar y tratar trastornos y patologías neurológicos, como problemas en el neurodesarrollo o neurodegenerativos, por ejemplo.

 

La neurociencia molecular y celular explora los genes, las proteínas y otro tipo de moléculas involucradas en la funcionan neuronal. 

 

La neurociencia cognitiva es una rama que unifica e interconecta neurociencia y psicología y analiza como las funciones cognitivas y psicológicas son producidas por el sistema nervioso, basándose en psicobiología y neurobiología. Analizando también la neuroplasticidad, que es la capacidad del cerebro para adaptarse y cambiar como resultado de la conducta y la experiencia. 

Esta disciplina se encarga además de analizar y estudiar las diferentes interacciones existentes entre las diferentes dimensiones del cerebro humano y el resto del sistema nervioso. Lo que da pie entre otras cosas a conocer los fundamentos biológicos de los procesos cognitivos. y de la conducta humana.

 

Del mismo modo que las diferentes zonas del sistema nervioso interactúan entre si para abordar y ejecutar diferentes funciones, las neurociencias interactúan para abordar el estudio del sistema nervioso con respecto a dichas funciones. Es por ello que contamos con un largo etcétera de neurociencias dependiendo de un no menos extenso campo de estudio.

 

Pero lo mejor de todo es tener la certeza de que gracias a la neurociencia ahora sabemos cómo nuestro sistema nervioso, nuestro cerebro, afecta a nuestra conducta. ¡Y viceversa!

 

Sí sí, tu cerebro determina cómo será tu conducta ante determinadas situaciones. 

Basándose en experiencias anteriores, información memorizada, percepciones sensoriales, análisis de datos, reflexión y así un largo etc. Tomará una decisión al respecto y la ejecutará. 

En muchas ocasiones estaremos de acuerdo con esta decisión. ¡Pero agárrate!, en muchas otras no. 

 

Te voy a poner un ejemplo:

Tu cerebro te traiciona cuando quieres adquirir un nuevo hábito o modificar alguna conducta.

Sí. 

Tomas la decisión de comer de un modo más saludable y te resulta imposible. Cuando te quieres dar cuenta estás comiendo esa deliciosa pizza con su aporte extra de calorías.  

¿Pero por qué?… ¿How is´t  possible? . 

¡Si tú ya habías tomado la decisión “consciente” de no volver a comer una pizza en tu puñe….era vida!. Es más, habías tomado la decisión “consciente” de cambiar la pizza de los viernes por la noche por una deliciosa y nutritiva ensalada de atún!!!.

¿Qué pasa aquí? 

 

Tu querido cerebro está tomando decisiones por ti de un modo no tan consciente. Las neurociencias  aclaran el porqué y cómo sucede esto. 

 

El cerebro humano de un adulto pesa una media de entre 1300 y 1500 gramos. Esto representa aproximadamente 2% del total del peso total de una persona. 

En cambio los neurólogos están de acuerdo en que el cerebro humano consume en su estado basal y como media, un 20% de la energía que gastamos en total, básicamente glucosa y oxígeno. 

Esto representa un consumo de energía muy elevado para un órgano tan pequeño. Como el cuerpo es muy sabio, el cerebro es un gran ahorrador de energía. 

 

La realización de tareas cotidianas, habituales y ya aprendidas tienen un gasto energético para nuestro cerebro mucho menor que tener que implementar novedades y un modo diferente de hacer las cosas. Es por ello que cuando tiene que realizar una acción tiende a hacerla del modo habitual. 

Todo lo que suponga un nuevo modo de hacer las cosas le supone un gasto extra de energía, y como gran ahorrador que es te llevará ha realizar las cosas del modo más sencillo, el conocido. 

 

Así que cuando tengas hambre tu querido cerebro te llevará derechito a las opciones habituales para satisfacer esta necesidad, y si tienes el hábito establecido de comer pizza como recurso alimentario rápido, fácil y placentero tirará por ahí. 

No va a invertir tiempo, esfuerzo y sobre todo energía en pararse a pensar lo saludable que es la ensalada de atún por mucho que te hayas “concienciado» de ello. 

 

Ahora sabemos como poder interactuar de un modo consciente con nuestro cerebro para desarrollar nuevos hábitos y/o habilidades sin ser boicoteados por él mismo.

 

Y esto es conociéndolo. 

 

Si conocemos como funciona nuestro cerebro podemos anticiparnos a él, y establecer planes de acción más efectivos teniendo en cuenta este auto sabotaje al que nos veremos sometidos y ponérselo más fácil a la hora de tomar decisiones. 

 

Podemos interactuar con él para desarrollar las zonas que nos interese, de un modo consciente, y de este modo aumentar nuestra capacidad para ejercer diferentes funciones.   

 

Por ello y con cada vez más frecuencia las neurociencias son usadas en ámbitos tan variados como la educación, marketing y ventas, coaching, liderazgo y gestión de equipos y así un largo etc…  

 

Siempre que deseemos alcanzar un nuevo objetivo, desarrollar una nueva habilidad, un cambio personal y/o profesional,etc… esto se verá inmensamente facilitado si tenemos en cuenta como nuestro cerebro va a reaccionar, anticipándonos a él y allanando así el terreno. Trabajando y desarrollando las zonas de nuestro cerebro a nuestro favor, aportando de este modo más garantías de éxito en nuestro nuevo proyecto.

 

En una sociedad donde el cambio es un factor determinante para la evolución, la flexibilidad y adaptación capacidades imprescindibles, y la rapidez impera, el adquirir hábitos proactivos basados en el conocimiento de nuestro cerebro y como este se ve afectado por todo lo anterior es necesario para poder adaptarse y sobrevivir a los nuevos paradigmas que ya están aquí. Tanto a nivel personal como profesional. Y de este modo convertir a nuestro coco en nuestro aliado y no en nuestro peor enemigo.

 

Así que no pierdas de vista las neurociencias, estúdialas, conócelas y tenlas presentes a la hora de establecer nuevos objetivos y metas. 

 

Te aseguro que conocer como funciona tu cerebro y como poder interactuar con él y amoldarlo a tus necesidades marcará la diferencia a la hora de asegurarte el éxito.

 

 

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